Si hay algún músico que haya optado por tirar de carretera y manta, pasando por alto las discusiones bizantinas sobre la crisis en nuestra escena pop, ése se llama Enrique Bunbury. Fiel a su estilo correcaminos, lleva año y medio girando sin parar, ahora con la promoción del DVD que acaba de editar: Una cita en Flamingos, tres horas de máxima calidad en imagen y sonido, que incluyen dos de sus recientes conciertos más emblemáticos (Zaragoza y Madrid), además de sus video-clips lanzados con Flamingos y reportajes varios sobre su trayectoria.
Bunbury ha recorrido de arriba abajo la península, cruzando a cada tanto el charco, en todas direcciones, desde abril de 2002. Se lo pidió el cuerpo, bajo una de las últimas banderas del rock and roll que quedan ondeando, entendiendo como tal no sus tres acordes básicos, sino todo un lifestyle. Ya en tiempos de sus Héroes del Silencio, el autor de Avalancha se lo había montado de pionero a la hora de abrirse camino musical a golpe de furgoneta y garito. Así se explica que su grupo de rock heroico triunfara en Alemania, sin apenas mediar promoción por parte de la discográfica que le atendía. Luego vinieron sus sucesivas reconversiones en solitario: techno, cabaretero y latino, con el mismo empuje por llegar más allá, incluso, de donde llegaban los carteles de sus actuaciones: México DF, la ruta de las narcociudades colombianas, el Central Park neoyorkino, Chicago...
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