"Quiero arreglar todo lo que hice mal, todo lo que escondí hasta de mí, debo contar lo que sólo yo sé, uh perdón, Ángel Cristo también..." Y, tras entonar el '
Salmón',
Andrés Calamaro saludó a los murcianos con su acento argentino "
Buenas noches Murcia, gracias, muchas gracias".
En ese punto, alrededor de las diez y media de la noche, el público, unas 1.500 personas, ya había enloquecido al ritmo de
Andrés, que, si bien es cierto que a eso no puede llamársele bailar, se contoneaba agarrando el micrófono.
Y es que hay que señalar que el auditorio Thader estaba repleto de auténticos fans, de esos que rebuscan el lugar donde va a actuar y se desplazan hasta allí recorriendo cientos de kilómetros.
Precisamente, ese era el caso de Julián, que vino desde Campello (Alicante), y explicaba: "
Fui a verlo a Valencia y se suspendió por la lluvia. A la semana siguiente, cuando se iba a repetir, cayó otro aguacero y me quedé compuesto y sin Calamaro".
Entre los asistentes había un grupo especial. Los amigos de Ignacio decidieron darle una sorpresa en su despedida de soltero y pensaron que lo mejor era celebrar la fiesta prematrimonial en el concierto de su "
gran ídolo"
Calamaro.
"
Es la mejor despedida de soltero que me podían haber organizado, la voy a recordar siempre", confesó Ignacio, el protagonista de la historia.
Mientras tanto,
Calamaro seguía entonando sus temas, mezclando los del nuevo disco, '
La lengua popular', con sus más conocidas canciones, como '
Cinco minutos más', "
tengo abierto el minibar y
cerrado el corazón".
El escenario en el que actuó el argentino era muy sencillo, sin pantallas, y sin efectos especiales ni ornamentos diseñados para la ocasión. "
Él no necesita adornos ni un gran despliegue para dar un auténtico espectáculo y satisfacer a sus fans. Con su voz y su presencia nos basta", argumentaba uno de sus más fieles seguidores. El único detalle singular del escenario era un calamar anaranjado que colgaba del atril del cantautor.
"
Incluso siendo un cincuentón Andrés sigue siendo un icono sexual y derrocha atractivo con sus gestos, con su forma de vestir y, por supuesto, con su música", confesaba una joven.
Calamaro vestía unos pantalones vaqueros, camiseta negra y cómo no, llevaba puestas sus inseparables gafas de sol. Muy fiel a su estilo, con la misma fidelidad que le guardan sus fans, contagiados de su look y algunos, imitando incluso su melena rizada.
"
Gracias por la fraternidad con la que me han recibido esta noche en Murcia", agradeció a los asistentes antes de rogar: "
Flaca, no me claves tus puñales por la espalda tan profundo, no me duelen, no me hacen mal". Y se fue. Pero el público no se resignaba a abandonar el auditorio, y gritaron "Andrés, Andrés" hasta que el artista tomó la decisión de regresar al escenario.
"
Déjame atravesar el viento sin documentos, que lo haré por el tiempo que tuvimos. Porque no queda salida, porque pareces dormida, porque buscando tu sonrisa estaría toda mi vida. Quiero ser el único que te muerda la boca, quiero saber que contigo la vida no va a terminar", cantó en su reincorporación al escenario. Difícil resultaba encontrar a una persona que no moviese los labios siguiendo a
Calamaro en este tema.
Y tras más de dos horas sin parar de cantar,
Andrés Calamaro finalizó el espectáculo con el tema '
Paloma': "
Quiero vivir a veces para poder olvidarte, quiero llevarte conmigo y no voy a ninguna parte".
Muchos y muchas se hubieran ido con él, incluso sin saber adonde.