El nudo de su actuación llegó cuando anunció que se quedaría solo con uno de sus músicos en el escenario para tocar un par de tangos.
Los incrédulos que sólo conocen los éxitos que suenan en la radio de
Calamaro se rindieron y se alejaron de la zona.
Pero los incondicionales esperaron porque sabían que
Andrés no podía defraudar.
Tras los dos tangos, como buen argentino que es, llegó el desenlace y el plato fuerte de la jornada.
Él no descansó ni un minuto, invitó a
Jaime Urrutia al escenario.
Cantó las canciones esperadas por todas, hasta le dio tiempo a cantar
Canal 69 y
Sin documentos, dos míticas pistas de
Los Rodríguez.
Los incrédulos que habían dejado las primeras filas se lamentaban por haberlo hecho.
¿Qué aprendieron esa noche? Si vuelves a un concierto de
Andrés Calamaro, quédate hasta el final.
El rockero argentino siempre tiene un as en la manga.