Monterrey— Aún y con sus dos Lenguas de los MTV,
Avril Lavigne llega muda a Monterrey.
Sin decir una sola palabra y rodeada de guaruras que lanzaban golpes a todo aquel que se le quisiera acercar, la cantante canadiense arribó ayer al mediodía para presentarse en el Auditorio Coca Cola.
El pasado miércoles la artista recibió dos Lenguas de los premios MTV, cuya ceremonia se realizó en la Ciudad de México y la noche del pasado viernes cantó en Guadalajara.
Alrededor de la 1:00 p.m., la artista, quien vestía camiseta y sudadera con gorra, arribó al área de vuelos nacionales del Aeropuerto de Monterrey, lo que provocó la algarabía de una decena de fans.
La cantante permaneció en esa área más de 10 minutos esperando que su equipo le indicara el momento de salir, por lo que ella buscó una silla para sentarse.
La gente que fue por ella planeaba cómo eludir a la prensa y a los fans, así que intentaron obtener un permiso para sacarla por otra puerta, pero no lo consiguieron.
En su afán por despistar a los medios y a los admiradores,
Avril y sus acompañantes fingieron que salían por otra puerta y al ver que la gente se retiró para ir en su búsqueda, ellos aprovecharon el momento para salir por la sala de vuelos nacionales.
Los fans detectaron el engaño, por lo que de inmediato corrieron para alcanzar a la artista y pedirle un autógrafo o tomarle fotografías. Entonces los guardias pretendieron abrirle paso lanzando golpes sin ton ni son.
Avril firmó algunos autógrafos, pero no volteó a ver a nadie ni dijo una sola palabra, caminó con la cabeza baja y tratando de cubrirse con la capucha de su sudadera, al mismo tiempo que estampaba su firma en los papeles que le entregaron los pocos afortunados.
Al ver a la multitud preguntó a uno de sus acompañantes por el vehículo que la transportaría. En ese momento llegaron dos camionetas Suburban, ella subió a una color azul, donde permaneció más de tres minutos después emprendió la marcha de la terminal aérea.
Al continuar el camino y a menos de un metro del Hotel Camino Real, la unidad en la que viajaba
Avril se detuvo intempestivamente para impedir el paso a los autos de los medios que la seguían.
De esa unidad bajó un guardia que de manera agresiva reclamó a los fotógrafos y camarógrafos la persecución
“
Deja de seguirnos, venimos en paz y nos queremos ir en paz”, expresó el guardia al mismo tiempo que empujó la puerta del vehículo de la prensa para evitar que sus ocupantes bajaran, luego retomó su ruta hasta el Hotel Quinta Real, donde se hospeda la artista canadiense.
Personal del hotel comentó que
Avril llegó directamente al inmueble a dormir.