La crítica puede decir que los Backstreet Boys han triunfado de la noche a la mañana, pero vasta con saber un poco de su trayectoria para comprobar que no se han convertido en estrellas por casualidad, sino por el fruto de su trabajo y su gran talento musical.
Orlando es el punto de partida de la historia de este formidable grupo. Situados en la costa este americana, esta importante ciudad de florida es a la música lo que Hollywood representa para el cine. Aquí miles de jóvenes acuden con la esperanza de triunfar pero pocos son los capacitados para ello. Y entre este limitado grupo están los Backstreet Boys, quienes forman parte de los nacidos con buena estrella, y han conseguido hacer realidad sus sueños.
A.J., Howie y Nick, lo que sería el núcleo de los futuros BSB, se encontraban en el sitio adecuado para llegar a lo más alto, Orlando. Los tres habían hecho sus pinitos en el mundo de la publicidad, habían tenido pequeños papeles en películas para el cine y la televisión y eran asiduos a los castings que convocaban continuamente las agencias de publicidad y los productores de cine y televisión. Sólo faltaba un pequeño detalle: encontrarse.
Un día en 1992, que los dos recuerdan con mucho cariño, A.J y Howie coincidieron en un concurso para jóvenes talentos convocado en Orlando, El carnaval latino. Los dos ya se habían visto muchas veces en la sala de espera de las grandes productoras. Pero ese día y después de reconocerse, empezaron a hablar durante los descansos que se producían en el concurso. Pronto se dieron cuenta de que les unía muchas cosas: la música, el deporte y por supuesto, su trabajo como modelos y actores. Pero había más puntos en común: el profesor de canto de A.J. lo había sido de Howie tiempos atrás. Además, los dos tenían antepasados latinoamericanos. Esa charla fue el inicio de la gran amistad que hoy les une y que fue creciendo a medida que salían juntos para ir a divertirse.
Iban a las discotecas a bailar, se contaban sus proyectos y se hacían confidencias sobre las chicas que les gustaban: "Cada vez que veíamos a un grupo actuar sobre un escenario nos daba un vuelco el corazón y empezamos a soñar con estar ahí un día", contaba Howie en una entrevista. Unos meses más tarde, A.J. y Howie entablaron conversación con un chico al que solían ver en todas las selecciones de modelos y actores a las que acudían. Este chico no era otro que Nick Carter, con quien enseguida congeniaron. Habían tenido experiencias parecidas, luchaban por las mismas cosas y a los tres les entusiasmaba cantar. Pronto se dieron cuenta de que algo mágico sucedía con sus voces: armonizaban de tal manera que podían cantar cualqu...
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