Una treintena de organizaciones ecologistas, ciudadanas y sindicales de Castilla y León y Madrid se han unido para denunciar públicamente “
la burda utilización” que la Junta hace del Parque Regional de la Sierra de Gredos con el programa
Músicos por la Naturaleza, en el marco del cual está previsto que toquen el próximo 28 de Junio tanto
Bob Dylan como
Amaral.
En un comunicado conjunto, las organizaciones aseguran que “
la marcha fúnebre” sería lo más apropiado para definir la política ambiental del Gobierno regional del PP, a la que responsabilizan de “
auténticas barbaridades” contra el patrimonio natural.
Los denunciantes de la hipocresía de la Junta, por intentar “
un lavado de imagen” musical con Músicos por la Naturaleza cuando promueven la destrucción del patrimonio natural de la región, piden a
Bob Dylan y a
Amaral que no participen de esta “
burda utilización”.
En opinión de estas organizaciones, el concierto de
Bob Dylan y
Amaral en la finca Mesegosillo de Hoyos del Espino, en el límite del Parque Regional de Gredos, se encuadra entre los continuos desmanes medioambientales protagonizados por la Consejería de Medio Ambiente, que dirige María Jesús Ruiz (también Vicepresidenta del Gobierno regional), cuyas políticas “
han quedado en entredicho, incluso en los tribunales de justicia, que en algunos casos han evitado con sus dictámenes auténticas barbaridades medioambientales apadrinadas, cuando no promovidas, desde la propia Consejería de Medio Ambiente”.
Entre los frenos judiciales a los desmanes de la Junta destaban el caso de la estación de esquí proyectada en San Glorio, las sentencias contra la instalación de parques eólicos en espacios protegidos de la provincia de León o la sentencia contra la macrourbanización Ciudad del Golf de Las Navas del Marqués, a la que ha seguido la imputación penal de un buen número de autoridades y funcionarios de la Junta. También denuncian el “
modelo especulativo y depredador” del Gobierno regional en proyectos como el polígono industrial previsto junto a las ruinas de Numancia, la llamada Ciudad del Medio Ambiente en el Soto de Garray, también en Soria, y la expansión urbanística prevista en la zona del río Arlanzón, en Burgos.
El propio Parque Regional Sierra de Gredos, en cuyo límite se celebrará el concierto, “
se encuentra amenazado, por un lado, por el proyecto de ampliación de la estación de esquí de La Covatilla, hasta el punto que incluso la permisividad de la Junta de Castilla y León ha provocado la visita de la Comisión Europea, y por otro, en Candeleda por las inexplicables obras de captación de agua para una insostenible urbanización”. Ante estos problemas, consideran que el concierto es en realidad un
“intento de desviar la atención sobre lo que realmente esconden las políticas medioambientales de la Junta de Castilla y León”.
También denuncian que a pesar del impacto que la infraestructura del concierto produce en este espacio, que espera reunir a más de 10.000 personas, no se ha sometido dicha actividad al procedimiento de evaluación ambiental.
A pesar de que un simple bar en esta zona requiere licencia ambiental (un requisito ambiental menos exigente que la evaluación de impacto ambiental) y se le exige un estudio sobre los ruidos y vibraciones.
Entre las organizaciones firmantes se encuentran, entre otras, la Unión Sindical de CC.OO. de Ávila, la Asociación Ecologista Centaurea, la Asociación en Defensa del Alberche: Carlos Martín, Ecologistas en Acción o Gredos Verde.