Hace dos años, Coti Sorokin llegó a Madrid con un montón de canciones en el equipaje. Viajaba desde una Argentina en bancarrota y quería lanzar su disco desde España. Traía joyas como "Antes que ver el sol" o "Nada fue un error", por poner los dos ejemplos más radiados, y el disco llegó pronto. Su nombre comenzó a circular y a crecer en España porque Coti es un compositor de primerísimo nivel. Nadie que haya escuchado sus canciones podrá decir lo contrario.
Coti publica ahora su segundo disco: Canciones para llevar. El título refleja el espíritu viajero del artista de Rosario. "La canción es un género que nos da esta posibilidad de riqueza nómada", dice Coti. "Puede generar sensaciones diferentes cambiando el paisaje, la compañía o, simplemente, el momento del día en que las escuchamos". Cuando se escuchan estas canciones, lo que no cambia es la sensación de encontrarse ante algo importante por bien hecho. Sencillo, espontáneo y natural, con ese poder de atracción que tiene la sabiduría llana del artesano.
Canciones para llevar refleja lo que soy de manera honesta y cruda", dice Coti. "De manera espontánea fue saliendo esa mezcla y la unidad se la di ensayando con el grupo". Este disco es un trabajo madurado en mucho tiempo y realizado en menos días. Más abierto, más hacia afuera que su primer álbum, Canciones para llevar nace desde la naturalidad más absoluta.
"Quería un disco más vivo, más rockero en el sonido que el primer álbum, aunque tampoco me puse a pensar demasiado en el estilo porque se ha hecho sin interrupción. Terminé la gira, me puse a componer en firme y en 20 días tenía cerrado el repertorio", dice. "Ensayamos las canciones en Madrid, en noviembre del año pasado volamos a Buenos Aires y al día siguiente de aterrizar entrábamos en el estudio. Y grabamos todos los músicos a la vez, como hace 30 años. Nunca se interrumpió el proceso creativo del disco. No hubo nada forzado. Quería buscar ese espíritu".
Canciones para llevar es un disco trabajado entre pocas personas. Coti se ha encargado de componer, cantar, tocar las guitarras y algún teclado, Hammond, armónica, etc. También ha producido el álbum en compañía de Nigel Walker. Junto a él, su hermano Matías Sorokin (guitarras), Matías Eisen (bajo), Marcelo Novati (batería) y Diego Olivero (piano, Hammond, Farfisa, Wurlitzer), forman la esencia del sonido de Coti, de su apuesta por lo puro. Después se añaden Gringui Herrera, Horacio Gómez y alguna colaboración especial, como José Miguel Carmona (de Ketama) que apoya con su guitarra flamenca la canción Bailemos, primer single del álbum. "Quizá haber compuesto las canciones en Madrid haya dejado en el disco alguna influencia espa...
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