Cervezas, beats y mucho baile fueron los comunes denominadores de la pasada presentación del músico holandés Dj Tiësto, quien atrapó en el ritmo de sus tornamesas a miles de fanáticos que se dieron cita en la Plaza de Toros de esta capital.
El tendio, la barrera, las gradas y cualquier lugar se encontraba a su máxima capacidad, lleno de jóvenes ansiosos por bailar con los ritmos dance y trance, con los que se ha popularizado en el mundo entero, bajo el slogan de "El mejor dj del mundo".
Tiësto ofreció un largo repertorio habitual en este tipo de eventos denominados "raves", toda vez que consiguió conectar con la gente e interpretar su música por más de cuatro horas, poco antes de las 22:00 para cerrar las 02:00 horas.
Con esto los jóvenes nunca dejaron de bailar, ni consumir cervezas, la mayoría portaba broches o algún distintivo de colores o florecentes, bastante popular en el género, otros más se alzaban entre la concurrencia con sus gafas oscuras.
Lo mágico del concierto es la facilidad que tiene Tiësto para contactar con el público, sin necesidad de decir palabra alguna, a diferencia de los conciertos de rock y pop, en los que el cantante se basa en "vamos México", "gracias" y "están prendidos", aquí el holandés se desenvuelve solo con sus mezclas.
En esta ocasión ofreció un DJ Set, principalmente de su disco "In search of sunrise 5", sus beats mezclados a la perfección eran creados en su tornamesa, que controlaba mediante los audífonos, en los que preveía bien en qué momento llegarían el clímax en cada parte de la canción, para hacer bailar a la gente de manera frenética.
El Dj ofreció una sesión de temas como "Colour my eyes "Obsesion" y "Suburban train" y "Little bird", los cuales eran acentuados por el impresionante despliegue de visuales, luces y rayos láser que hacían círculos y se movían de un lado a otro, que le daban un toque más festivo al lugar.
Aunque en las gradas era más incomodo mover los pies, esto no impidió que los grupos de amigos se juntaran para seguir el ritmo de las piezas musicales en cualquier lugar de las plaza, pues los 360 grados fueron ocupados.
En algunos momentos parecía que había relevos, ya que mientras unos bailaban, otros descansaban o se refrescaban con alguna cerveza, agua o refresco, y después de un rato regresaban a la pista; pues como dijo alguno de los presentes "la música de DJ Tiësto va para largo".
Entrada la madrugada, se escucharon los últimos beats, y del escenario bajo un Tiësto muy sudado, pero satisfecho de la situación que provocó; en tanto, en las gradas, palco y tendio la gente se retiraba poco a poco, empapada también de sudor de esas largas sesiones de baile que provocó el músico. |