A los 17 años fue el líder de la banda chileno-uruguaya No Me Acuerdo y hoy con 20 años, inicia su camino solista por el mundo de la música.
Gonzalo Yañez lanza su disco homónimo compuesto por 13 canciones de su autoría, que transitan por el rock melódico, algo de pop y algunas baladas, y en donde de manera bastante clara demuestra que la propuesta de su anterior proyecto ha dejado huella, pero esta vez, con la característica de haber crecido musicalmente.
Inevitable es - y lo fue en No Me Acuerdo - la similitud de su voz con la de Fito Páez, rasgo que también se deja entrever en la similitud entre una canción y otra.
De todas formas, es claro que Gonzalo Yañez quiere cosas grandes y sus condiciones como músico, están preparadas para ello. No en vano dos reconocidos músicos como Jorge González y Álvaro Henríquez, participaron en la producción de dos temas del disco, Cada Día Más y Jugando al Solitario (Tango II), respectivamente.
Sin duda, un buen inicio para un músico que puede dar más.
No es fácil seguirle la pista a Gonzalo Yáñez. Hace unos meses lo hacíamos como integrante de No Me Acuerdo, pero Jorge González acaba de confirmarlo como guitarrista fijo de Los Prisioneros. Entre medio, este disco solista sugiere que Yáñez quiere mantener en paralelo su propia labor de cantautor. Aquí hay ideas suficientes para justificar sus múltiples actividades y su empuje, más que nada por la energía contenida en estos doce títulos. La fuerza con la que Yáñez saca la voz, no está siempre bien matizada, por lo cual su debut solista es un álbum disparejo, con recursos interesantes y otros que se pierden más que nada por deficiencias en la producción.
Una canción como “No dejes de fingir” es sintomática: Yáñez quiere meter todo lo que sabe al interior de una misma canción. Así, se suceden riffs, solos de guitarra, canto visceral, reflexión existencial. A Yáñez le haría bien despejar un poco sus recursos y enfocarse en los puramente necesarios. Cuando se aquieta, en baladas como “Sólo le pide una noche”, “Una vez más” y “Volvemos a caer”, surge mucho mejor su voz de autor, que se potencia cuando se trabaja con austeridad y pasa de los clichés rocanroleros. Yáñez es un compositor bien entrenado, que se nota ha escuchado bien la tradición rockera argentina y la invasión británica de los años sesenta, y que lentamente comienza a atreverse en canciones de mayor complejidad (“No me lo pidas”, “Volvemos a caer”, la ’manuchaesca’ “Nos vamos a divertir”), a las cuales añade timbres y melodías más elaboradas. Pero su fuerte es, todavía, el estribillo pegajoso, en el cual se vería sumamente favorecido si limpiara ...
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