En una visita relámpago a esta ciudad, que sorprendió a sus más acendrados fanáticos, el grupo Good Charlotte ofreció un concierto privado, para unas cuantas personas que tuvieron el privilegio de escuchar el ritmo punk-pop de los estadunidenses.
Unicamente los más osados fueron capaces de conseguir entradas para este show-case que la cadena de televisión Telehit organizó, con motivo de la promoción de su nuevo disco "Good Morning Revival". De esta forma, los interesados sólo podían acceder al evento con una invitación especial que no estaba a la venta.
Así, una discoteca de la avenida de los Insurgentes, fue el escenario para que los hermanos Madden presentaran sus nuevas composiciones al público, mientras que otros amantes de la música, ajenos a la fiesta, al llegar recibían la sorpresa de que "había evento privado", informaron miembros encargados de la seguridad.
Afuera entonces se quedaron curiosos y uno que otro seguidor que hizo hasta lo imposible por entrar; sin embargo, todo terminó en un esfuerzo vano, pues las invitaciones, que únicamente se obtuvieron a través de Telehit, se habían agotado.
Al salir, los integrantes de Good Charlotte se mostraron contentos por regresar a México lugar que, dijeron, siempre los ha apoyado, por lo que se sienten en deuda con el público y por ello se ha convertido en una de las ciudades principales a visitar en sus giras.
La primera canción fue "The River", que ha pesar de ser nueva, no obtuvo mayores problemas para que los fanáticos siguieran la letra, después vino "Dance floor anthem".
El grupo no podía olvidar temas de antaño, así que incluyeron "Predictable" de su anterior disco, enmedio de un lugar abarrotado cuya pista toleraba los brincos incesantes de la multitud.
"Where would we be now", mostró lo nuevo de Good Charlotte y "Keep your Hands Of My Girl" vino a confirmar el fanatismo que los jóvenes mexicanos sienten por la agrupación.
Para cerrar esta breve velada, de apenas siete canciones, interpretaron "I Just Wanna Live", uno de sus temas más representativos, el que los llevó a la cima, por lo que la euforia no se hizo esperar y un par de jovencitas cerca del escenario acompañaron la melodía con sus intensos gritos.
Al término, sin más, la banda se despidió, entre besos, aplausos y piropos que las jóvenes no dejaban de lanzar, mientras que los hombres se congrataluban de haber ido "al concierto más prendido", según exclamaba uno de ellos.
Después, la discoteca regresó a la normalidad, dejó de ser la sala de conciertos en que se había convertido, y la gente que quería bailar y divertirse hizo acto de presencia, provocando un extraño encuentro con los jóvenes punks, por lo que estos últimos optaron por retirarse. |