Judas Priest, banda britanica formada en Inglaterra en 1971 por
los compañeros de colegio Kenneth Downing e Ian Hill .
Su primera presentación como
Judas Priest fue el 16/03/71
junto a su vocalista original Alan Atkins y el baterista John Ellis en el Saint
John s hall en Essington, Inglaterra. En Octubre de ese mismo año reclutan
a Alan "Skip" Moore en bateria, quién estara hasta fines de ese
año para ser reemplazado por Chris Campbell. A contar desde ese momento
nace el gran gigante del metal quienes en 1973 incorporan a sus filas como vocalista
a Robert Halford un joven y prematuro cantante (de ex-bandas locales
Hiroshima
y
Lord Lucifer) quien era hermano de la polola de Ian Hill (Sue
Halford), en 1974 se une poco antes de salir Rocka Rolla el más grande
compositor de la Banda
Glenn Tipton quien al pasar los años
crea canciones himnos de la banda como
The Ripper y
Hell Bent For Leather. Desde 1976 a 1979 con la incursión
de la música punk en toda la escena europea
Judas Priest
se mantuvo fiel a sus principios y comienza a encabezar la nueva ola del heavy
metal britanico que más tarde veria aparecer a bandas como
Iron
Maiden,
Def Leppard y
Saxon. Durante
esos años
Judas Priest edita los siguientes discos : 1976-
Sad
Wings Of Destiny. 1977-
Sin After Sin.
1977-
Stained Class. 1978-
Hell Bent For Leather.
1979-
Unleashed In The East. Durante esos años
la banda posiciono su calidad en Europa y a finales de 1978 conquista el mercado
Japones. En 1979 acompañan como banda soporte la gira de
Kiss
por Estados Unidos y por Europa a
AC/DC. En abril de 1980
Judas
Priest edita
British Steel con el cual alcanza
el Nº 4 del ranking britanico y golpea los Estados Unidos en el lugar Nº34.
Este año aparece como cartel estelar en el festival de
Donnington Monsters
Of Rock. Es desde este momento que
Judas Priest invade totalmente
norteamerica y en 1981 edita
Point of entry para alcanzar la cima mundial
con
Screaming For Vengeance con el cual la banda realiza
su tour más grande que dura 9 meses (6 en E.E.U.U.) comenzando en el verano
y finalizando el 26/08/82 en Bethlehem, Pennsylvania y participa del festival
de
Heavy Metal US Festival en 1983. Ya desde 1980 hasta 1988
Judas
Priest término con sus cambios de bateria incorporando a Dave
Holland (Trapeze). Durante 1984 editan
Defenders Of The Faith
que llegó a ser considerado el antecesor de
Screaming
y participan en el festival de
Dortmund en Alemania y graban el video
de
Freewheel Burning en Londres. En 1985 solamente participaron
en el festival de
Live aid , ya que los últimos 5 años
habian sido de giras sumamente largas. En en Los Angeles un joven baterista llamado
Scott Travis(proveniente de Norfolk, Virginia) se une a la banda
Racer
X. En 1986 despues de casi 2 años de ausencia
Judas Priest
sacude al mundo con
Turbo, donde la banda dejó
los cueros negros y las puntas y aparecieron vestidos casi como la banda
Glam,
Turbo incorporo baterias y guitarras sintetizadas y
le dio otro matiz al genero, al igual que
Britsh,
Screaming,
Defenders y
Unleashed fueron
exitos de ventas alcanzando discos de oro y platino, durante el tour no realizaron
presentaciones en Inglaterra. Este disco fue acompañado en 1987 con
Priest
Live que capturo los mejores momentos de este extenso tour en un
álbum y video. En 1988 aparecen con
Ram It Down
considerado por ellos como un album perfecto e incorporan el clasico de Chuck
Berry "
Johnny Be Good" el cual se incluye
en el soundtrack del film del mismo nombre. Después de 2 años de
ausencia
Judas Priest nuevamente impresiona al mundo en 1990
con
Painkiller el cual hasta esa fecha venia a ser el
álbum más brutal y con claras tendencias de speed metal en casi
todos sus temas, en este disco se incorpora el actual e impresionante baterista
de Judas, Scott Travis proveniente de
Racer X y se convierte
en el primer integrante norteamericano en la banda. Ese mismo año visitan
en Enero,
Rock in Rio en Brasil y seria el final de Rob Halford en Judas
ya que sus compañeros no le aceptaron llevar un proyecto solista junto
a la banda. Lo negativo de este año fue la demanda que realizaron los padres
de 2 jovenes que se suicidaron escuchando el tema
Better By You Better
Than Me que según ellos incluia mensajes subliminales, este
juicio fue realizado en Reno Nevada y juez le dio la razón a la banda.
Después de 5 años de ausencia en 1997
Judas edita
su nuevo álbum
Jugulator en donde se integraba
a la banda el segundo miembro norteamericano, Tim "Ripper" Owens quien
anteriormente cantaba en
Winters Bane. Ripper llegó a
la banda justo en el momento preciso ya que estaban definiendo el ingreso del
nuevo cantante y si no es por Scott Travis quien viajo desde Estados Unidos a
Inglaterra para mostrales a Glenn , K.K. e Ian un video de un Joven que cantaba
espectacularmente los temas de
Priest en un club de Ohio.
Jugulator muestra a
Priest más revitalizado
que nunca imponiendo el estilo más clasico del metal existente en los años
90, el regreso es en grande y
Judas vuelve más fuerte
y potenciado que nunca, de su gira el único pais que visitan del continente
latinoamericano es Mexico el 18 y 19 de Sep. de 1998. En 1998 editan su tercer
álbum en vivo titulado
Live Meltdown 98 que trae 24 canciones
y donde Ripper deja claro que el es el cantante de
Judas. En
1999 la canción
Bullet Train del álbum
Jugulator es nominada a los grammys como mejor canción
de heavy metal.
Hablar de Judas Priest es hablar de la banda madre del heavy metal, el combo que definió el estilo musical y estéticamente. Sin olvidar el importante papel de Led Zeppelín y muy especialmente del sonido denso de Black Sabbath, fueron Judas los que terminaron de dar forma a lo que acabó conociéndose como heavy metal. La banda la formaron el guitarrista K K Downing y el bajista Ian Hill en 1970, ofreciendo su primer concierto un año más tarde junto al vocalisa Alan Atkinsy el batería John Ellis. Precisamente de una banda anterior del primero tomaron su nombre, inspirado en la canción de Bob Dylan “The ballad of Frankie Lee and Judas Priest”. Sin embargo, la verdadera identidad del grupo no se completó hasta unos años más tarde, con la llegada del vocalista Rob Halford y el batería John Hinch, ambos de la banda Hiroshima, y la posterior añadidura del guitarrista Glenn Tipton. Ahí es cuando realmente su sonido comenzó a coger forma y a tornarse “marca de la casa”. Todavía tardarían un tiempo en desprenderse de los aires hippiosos de sus comienzos. Tras un tour por Alemania y los Países Bajos en 1974, publican su álbum de debut, “Rocka rolla”, un trabajo correcto de rock con dejes blueslies, algo progresivo y psicodélico y de desarrollos instrumentales amplios y oscuros que pasó bastante desapercibido.
Serían su participación en el festival de Reading y la publicación de su segundo redondo “Sad wings of destiny” las que de verdad les empujarían hacia las más altas cotas. Todavía llevaban puestas sus camisas de flores y pantalones de campana, pero al mismo tiempo eran capaces de facturar piezas de sabor metálico desbordantes de tralla y sonido asesino como “Tyrant”, “The ripper” o la sobrecogedora “Victim of changes”. Con esas bazas estaba todo dicho; el sonido del heavy metal clásico acababa de nacer. Las claves estaban más que claras; las guitarras combinadas de Tipton y Downing, doblándose o turnándose en riffs y solos a velocidad de vértigo; una base rítmica aplastante y la apabullante garganta de Halford con su amplio registro y su abanico de agudos.
Con “Sin alter sin” las cosas siguieron poniéndose en su sitio. Un nuevo contrato de alcance mundial con CBS, la entrada del batería Simon Phillips, producción del bajista de Deep Purple, Roger Glover y bombazos de la talla de “Sinner” o el brutal “Dissident agresor”. Pero eso no era todo, todavía quedaba un aspecto importante; su imagen. El look de la banda, tal vez por influencia de la revolución punk inglesa, se transformaría en su seña de identidad más característica, casi tan importante como los riffs envenenados de Tipron y Downing. Judas Priest adoptaba el cuero negro como elemento protagonista de su imagen; chaquetas y pantalones y demás accesorios: remaches metálicos, muñequeras, cadenas... y en el caso de Halford una gorra de estilo nazi, gafas de sol y un peligroso látigo. Se completaba el círculo; Judas Priest sellaban su personalidad y se convertían en una banda única. Después de afrontar su primera gira americana, el grupo estaba listo para la conquista del mundo.
Así que de vuelta a Inglaterra se graba “Stained class” y la cosa explota definitivamente. El disco les consagra como la primera y más abrumadora fuerza del metal mundial, convirtiendo al álbum en un clásico inmediato. Exceptuando ese calmado y emocionante medio tiempo llamado “Beyond the realms of death” el redondo era una verdadera carnicería de riffs vertiginosos, acelerados a la máxima potencia, y martilleantes ritmos sobre los que se edificaba toda la arquitectura del heavy metal, especialmente si nos referimos a la NWOBHM, cuyas bandas más representativas mamaron hasta hartarse de este álbum capital. Una hornada de nuevas bandas decidieron hacer suyo el sonido y la imagen de Judas Priest, y llevar su música rock a un nuevo nivel de dureza, velocidad y volumen.
Su influencia siguió creciendo con “Hell bent for leather” (En Inglaterra titulado “Killing the machine”). El sonido eléctrico pero de gusto melódico de las guitarras estaba en su cúlmen, así como el repertorio de inalcanzables tonos de Halford, justamente proclamado “God of metal”, que a partir de entonces aparecería en escena cabalgando una espectacular moto cada vez que la banda interpretaba el tema que da título al álbum. Otro disco esencial para comprender el devenir y la evolución del metal.
Para continuar su reinado y cerrar los 70 de manera brillante, la banda publicó el directo “Unleashed in the East”. Grabado en Japón, despertó la controversia, pues si para algunos era el vivo reflejo de las tremendas demostraciones de poder escénico de la banda, muchas voces clamaban al cielo afirmando que el álbum estaba excesivamente retocado en el estudio, una opinión que siempre ha perseguido a esta joya del metal en directo, críticas aparte. Fue además el primero de sus discos en alcanzar la certificación de platino en los USA. Y lo mejor, por increíble que parezca, estaba aún por llegar, aunque para eso haya que adentrarse ya en la década de los 80. Y es que el periodo mas inspirado de la banda duraría todavía unos años más; la llegada del batería Dave Holland unificó aún más a la banda, que no tardó en lanzar una de sus obras definitivas, “British steel”, segundo disco de platino en América y número tres en las listas británicas gracias a la pegada de los himnos “Breaking the law” y “Living after midnight”. “Point of entry” fue otro éxito rotundo, aunque la verdadera diana fue la conseguida en 1982 con “Screaming for vengeance”, para muchos su vinilo definitivo. Una obra maestra que marcó el techo de su popularidad, convirtiéndose en un millonario suceso discográfico y otorgando al grupo una enorme reputación que se trasladó a su consideración como uno de los grupos definitivos de directo de la época. A partir de ahí, y pese a grabar otros trabajos de altura, el globo se fue deshinchando poco a poco. Corrían tiempos nuevos para el metal, las nuevas generaciones venían pisando fuerte, y sus intentos de adaptación y evolución no fueron del todo acertados ni aceptados. Tan sólo con “Painkiller” parecieron poder competir nuevamente en el cada vez más competitivo y musicalmente extremo mercado metálico. El nuevo batería Scott Travis se empleó a fondo en hacer pisar el acelerador aún más a la banda, y Tipton y Downing escribieron riffs más duros y veloces, fronterizos con el thrash. Era 1990, y Halford no estaba por la labor de continuar anclado en una banda de metal tradicional como Judas Priest, así que abandonó el barco y comenzó su particular búsqueda de nuevos caminos en el cada día más cambiante y de mayores alternativas panorama metálico. El resto, optaron por el retiro involuntario.
Mientras Halford experimentaba (demasiado, en opinión de muchos) en respectivos proyectos como Two o Fight, Judas estuvieron desaparecidos del mapa hasta 1997, fecha en la que volvieron a la palestra con un nuevo álbum, “Jugulator”. Habían encontrado al sustituto perfecto de Halford, Tim “Ripper” Owens, que aparte de ser apodado con el nombre de una de las canciones de la banda, venía de cantar en un grupo tributo a los propios Judas. Así que el chico encajó a las mil maravillas desde el primer momento, se calzó la chupa y aportó una buena inyección de sangre joven a la banda. Con Ripper al frente, Judas grabarían dos álbumes de estudio, el propio “Jugulator” y “Demolition” en 2001, lanzando además un disco en directo correspondiente a cada una de las dos giras de presentación de ambos álbumes. En ellos, la banda buscó un nuevo nivel de dureza para no quedar demasiado anclados en el pasado, y si bien a algunos les satisfizo el resultado, a otros les pareció un cambio demasiado acusado, ya que además ninguno de los dos cd´s tenía el nivel suficiente para equipararse a ninguna de las grandes obras del grupo. Sin embargo, los fans respondieron bien , pero lógicamente, con la banda de nuevo en activo, eran mayoría los que clamaban por una reunión con Rob.
La cosa se tornó casi evidente cuando el propio Halford, con una nueva banda bautizada con su apellido, volvió al heavy metal con el aclamado “Resurrection”, un título más que apropiado para el regreso del Dios del Metal a la música que le había convertido en una divinidad. Además, en un intento de acercamiento, el vocalista hablaba de la retomada amistad con sus antiguos compañeros y dejaba abierta disimuladamente la puerta para la posible reunión. Desde el otro lado, Glenn Tipton no daba su brazo a torcer, y defendía a capa y espada al joven Ripper frente al antiguo frontman.
Pero según pasaba el tiempo y Rob seguía cantando a pleno pulmón heavy metal incandescente (el directo “Live Insurrection” y su segundo álbum de estudio, “Crucible” seguían esa misma onda) las posturas de sus ex compañeros parecieron ir suavizándose, no sabemos si por presiones externas de la compañía o porque realmente habían retomado su deteriorada amistad, y así lo demostraron unas declaraciones del bajista Ian Hill, que prácticamente daba por sentada la reunión cuando fuera el momento propicio.
Finalmente en Julio de 2003 la esperada noticia salió a la luz a través de la web de la banda, donde se colgó un comunicado que confirmaba la vuelta de Halford a Judas Priest y la ruptura de éstos, aparentemente en términos amigables, con Tim “Ripper” Owens. Se afirmaba asimismo que se celebraría una gira mundial en 2004 y otros proyectos, entre los que se puede adivinar estará un nuevo álbum de estudio del grupo. El comeback coincide además con el trigésimo aniversario de la banda, redondeando una jugada que parecía ensayada: Halford se desvincula de la compañía que ha lanzado sus últimos álbumes justo en el momento en que sus viejos colegas deciden llamarlo de nuevo a filas. Ripper Owens, que se lo veía venir desde hacía tiempo debido a los innumerables rumores, no parece guardar rencor a sus compañeros. El chico ha dado la talla en el puesto, y puede marcharse con la cabeza bien alta. Actualmente es miembro de Iced Earth.
Judas Priest han vuelto, para que luego digan que el rock y el metal no gozan de buena salud; este regreso confirma que los 70 están más vivos que nunca.
Voz: Rob Halford
Guitarra : Glenn Tipton
Guitarra: Kenneth "K. K." Downing
Bajo: Ian Hill
Batería: Scott Travis
Antiguos componentes:
Tim "Ripper" Owens - Voz
Al Atkins - Voz
Dave Holland - Batería
Simon Phillips - Batería
John Hinch - Batería
John Ellis - Batería
Alan "Skip" Moore - Batería
Chris "Congo" Campbell - Battería
Les Binks - Batería
Don Airey - Teclados en Painkiller
País: Reino Unido
Web oficial: JUDAS PRIEST
Judas Priest es, igual que Black Sabbath, originaria de Birmingham, Inglaterra. Para muchos, Sabbath es el padre del metal, aunque Priest es como el padrino, la banda que inventó el ataque sonoro a dos guitarras y que le añadió el elemento velocidad a la música. Todas las bandas con guitarras gemelas, llegaron después (incluso Iron Maiden, a quienes erróneamente se les atribuye la paternidad de esa característica).
La historia del quinteto se remonta hasta 1971, año en que ofrecieron su primera presentación bajo el nombre de Judas Priest. Tras algunos cambios de miembros, en 1974 se consolida la base de su alineación clásica y graban su primer disco, Rocka Rolla. Para 1976 ofrece Sad wings of destiny, su segundo disco, mismo que recibió excelentes críticas, pero que no lograba vender lo suficiente para que su sello discográfico los pudiera mantener a flote.
Ese pequeño detalle se resolvió poco después, cuando CBS Internacional le ofreció a la banda un contrato multi anual. El primer resultado de esa firma fue Sin after sin, de 1977. Un año más tarde llegó Stained Class, seguido en 1979 por Hell bent for leather. Esta dupla sonora es considerada como el punto de partida para el movimiento New Wave Of British Heavy Metal, etiqueta que después sería usada para definir a bandas como Saxon, los primeros discos de Def Leppard o Venom, entre muchísimos otros.
Fue a partir de esos años que el sonido metalero se transformó bajo los lineamientos de más duro, más rápido y más fuerte. Llegaron entonces los 80 y con ellos un disco trascendente y vital, British Steel. Ya para entonces, cientos de bandas del género adoptaban varias de las innovaciones que había ofrecido Priest al mundo del rock duro: atuendos de cuero y estoperoles, las guitarras gemelas, una voz de altísimos registros (aunque la de Halford nunca ha sido superada), velocidad, letras inteligentes y mucha producción (luces, pirotecnia).
La primera mitad de los ochenta ofreció además tres discos básicos en la colección de cualquier cabeza de sonaja, Point of entry, Screaming for vengeance y Defenders of the faith. La segunda mitad los vio padecer un poco. Turbo (1986) fue un material experimental en el cual el conocido ataque sonoro de la banda se diluía con el uso de sintetizadores. En 1988 vino Ram it down, un esfuerzo sincero por retomar las raíces, aunque todavía mostraba algunos resabios de aquél mal paso hacia los sonidos poperos de la época.
La revancha llegó en el 90 con el demoledor Painkiller, aunque este sería el principio de un prematuro final. Ese disco contó con KK Downing y Glenn Tipton en guitarras, Ian Hill en el bajo, Rob Halford en la voz y el entonces recién reclutado Scott Travis en la batería. El disco fue recibido de manera impresionante por la comunidad metalera y sin embargo, tras la gira, Halford anunció que se iba de Judas Priest.
Vinieron entonces años difíciles, la banda era la misma, excepto por la voz. Y aunque ese lugar lo ocupó Tim “Ripper” Owens, un vocalista impresionante, de altísimos registros, nunca logró sacudirse la sombra de Halford. De esa etapa son Jugulator y Demolition y las dos presentaciones que han ofrecido en México. Para el 2003 el Dios del Metal regresó a Priest y como resultado, en este 2005 ya suena Angel of Retribution, su decimosexto disco en estudio, tan demoledor como cualquiera de los clásicos.
Hablar de Judas Priest es hablar de la banda madre del heavy metal, el combo que definió el estilo musical y estéticamente. Sin olvidar el importante papel de Led Zeppelín y muy especialmente del sonido denso de Black Sabbath, fueron Judas los que terminaron de dar forma a lo que acabó conociéndose como heavy metal. La banda la formaron el guitarrista K K Downing y el bajista Ian Hill en 1970, ofreciendo su primer concierto un año más tarde junto al vocalisa Alan Atkinsy el batería John Ellis. Precisamente de una banda anterior del primero tomaron su nombre, inspirado en la canción de Bob Dylan “The ballad of Frankie Lee and Judas Priest”. Sin embargo, la verdadera identidad del grupo no se completó hasta unos años más tarde, con la llegada del vocalista Rob Halford y el batería John Hinch, ambos de la banda Hiroshima, y la posterior añadidura del guitarrista Glenn Tipton. Ahí es cuando realmente su sonido comenzó a coger forma y a tornarse “marca de la casa”. Todavía tardarían un tiempo en desprenderse de los aires hippiosos de sus comienzos. Tras un tour por Alemania y los Países Bajos en 1974, publican su álbum de debut, “Rocka rolla”, un trabajo correcto de rock con dejes blueslies, algo progresivo y psicodélico y de desarrollos instrumentales amplios y oscuros que pasó bastante desapercibido.
Serían su participación en el festival de Reading y la publicación de su segundo redondo “Sad wings of destiny” las que de verdad les empujarían hacia las más altas cotas. Todavía llevaban puestas sus camisas de flores y pantalones de campana, pero al mismo tiempo eran capaces de facturar piezas de sabor metálico desbordantes de tralla y sonido asesino como “Tyrant”, “The ripper” o la sobrecogedora “Victim of changes”. Con esas bazas estaba todo dicho; el sonido del heavy metal clásico acababa de nacer. Las claves estaban más que claras; las guitarras combinadas de Tipton y Downing, doblándose o turnándose en riffs y solos a velocidad de vértigo; una base rítmica aplastante y la apabullante garganta de Halford con su amplio registro y su abanico de agudos.
Con “Sin alter sin” las cosas siguieron poniéndose en su sitio. Un nuevo contrato de alcance mundial con CBS, la entrada del batería Simon Phillips, producción del bajista de Deep Purple, Roger Glover y bombazos de la talla de “Sinner” o el brutal “Dissident agresor”. Pero eso no era todo, todavía quedaba un aspecto importante; su imagen. El look de la banda, tal vez por influencia de la revolución punk inglesa, se transformaría en su seña de identidad más característica, casi tan importante como los riffs envenenados de Tipron y Downing. Judas Priest adoptaba el cuero negro como elemento protagonista de su imagen; chaquetas y pantalones y demás accesorios: remaches metálicos, muñequeras, cadenas... y en el caso de Halford una gorra de estilo nazi, gafas de sol y un peligroso látigo. Se completaba el círculo; Judas Priest sellaban su personalidad y se convertían en una banda única. Después de afrontar su primera gira americana, el grupo estaba listo para la conquista del mundo.
Así que de vuelta a Inglaterra se graba “Stained class” y la cosa explota definitivamente. El disco les consagra como la primera y más abrumadora fuerza del metal mundial, convirtiendo al álbum en un clásico inmediato. Exceptuando ese calmado y emocionante medio tiempo llamado “Beyond the realms of death” el redondo era una verdadera carnicería de riffs vertiginosos, acelerados a la máxima potencia, y martilleantes ritmos sobre los que se edificaba toda la arquitectura del heavy metal, especialmente si nos referimos a la NWOBHM, cuyas bandas más representativas mamaron hasta hartarse de este álbum capital. Una hornada de nuevas bandas decidieron hacer suyo el sonido y la imagen de Judas Priest, y llevar su música rock a un nuevo nivel de dureza, velocidad y volumen.
Su influencia siguió creciendo con “Hell bent for leather” (En Inglaterra titulado “Killing the machine”). El sonido eléctrico pero de gusto melódico de las guitarras estaba en su cúlmen, así como el repertorio de inalcanzables tonos de Halford, justamente proclamado “God of metal”, que a partir de entonces aparecería en escena cabalgando una espectacular moto cada vez que la banda interpretaba el tema que da título al álbum. Otro disco esencial para comprender el devenir y la evolución del metal.
Para continuar su reinado y cerrar los 70 de manera brillante, la banda publicó el directo “Unleashed in the East”. Grabado en Japón, despertó la controversia, pues si para algunos era el vivo reflejo de las tremendas demostraciones de poder escénico de la banda, muchas voces clamaban al cielo afirmando que el álbum estaba excesivamente retocado en el estudio, una opinión que siempre ha perseguido a esta joya del metal en directo, críticas aparte. Fue además el primero de sus discos en alcanzar la certificación de platino en los USA. Y lo mejor, por increíble que parezca, estaba aún por llegar, aunque para eso haya que adentrarse ya en la década de los 80. Y es que el periodo mas inspirado de la banda duraría todavía unos años más; la llegada del batería Dave Holland unificó aún más a la banda, que no tardó en lanzar una de sus obras definitivas, “British steel”, segundo disco de platino en América y número tres en las listas británicas gracias a la pegada de los himnos “Breaking the law” y “Living after midnight”. “Point of entry” fue otro éxito rotundo, aunque la verdadera diana fue la conseguida en 1982 con “Screaming for vengeance”, para muchos su vinilo definitivo. Una obra maestra que marcó el techo de su popularidad, convirtiéndose en un millonario suceso discográfico y otorgando al grupo una enorme reputación que se trasladó a su consideración como uno de los grupos definitivos de directo de la época. A partir de ahí, y pese a grabar otros trabajos de altura, el globo se fue deshinchando poco a poco. Corrían tiempos nuevos para el metal, las nuevas generaciones venían pisando fuerte, y sus intentos de adaptación y evolución no fueron del todo acertados ni aceptados. Tan sólo con “Painkiller” parecieron poder competir nuevamente en el cada vez más competitivo y musicalmente extremo mercado metálico. El nuevo batería Scott Travis se empleó a fondo en hacer pisar el acelerador aún más a la banda, y Tipton y Downing escribieron riffs más duros y veloces, fronterizos con el thrash. Era 1990, y Halford no estaba por la labor de continuar anclado en una banda de metal tradicional como Judas Priest, así que abandonó el barco y comenzó su particular búsqueda de nuevos caminos en el cada día más cambiante y de mayores alternativas panorama metálico. El resto, optaron por el retiro involuntario.
Mientras Halford experimentaba (demasiado, en opinión de muchos) en respectivos proyectos como Two o Fight, Judas estuvieron desaparecidos del mapa hasta 1997, fecha en la que volvieron a la palestra con un nuevo álbum, “Jugulator”. Habían encontrado al sustituto perfecto de Halford, Tim “Ripper” Owens, que aparte de ser apodado con el nombre de una de las canciones de la banda, venía de cantar en un grupo tributo a los propios Judas. Así que el chico encajó a las mil maravillas desde el primer momento, se calzó la chupa y aportó una buena inyección de sangre joven a la banda. Con Ripper al frente, Judas grabarían dos álbumes de estudio, el propio “Jugulator” y “Demolition” en 2001, lanzando además un disco en directo correspondiente a cada una de las dos giras de presentación de ambos álbumes. En ellos, la banda buscó un nuevo nivel de dureza para no quedar demasiado anclados en el pasado, y si bien a algunos les satisfizo el resultado, a otros les pareció un cambio demasiado acusado, ya que además ninguno de los dos cd´s tenía el nivel suficiente para equipararse a ninguna de las grandes obras del grupo. Sin embargo, los fans respondieron bien , pero lógicamente, con la banda de nuevo en activo, eran mayoría los que clamaban por una reunión con Rob.
La cosa se tornó casi evidente cuando el propio Halford, con una nueva banda bautizada con su apellido, volvió al heavy metal con el aclamado “Resurrection”, un título más que apropiado para el regreso del Dios del Metal a la música que le había convertido en una divinidad. Además, en un intento de acercamiento, el vocalista hablaba de la retomada amistad con sus antiguos compañeros y dejaba abierta disimuladamente la puerta para la posible reunión. Desde el otro lado, Glenn Tipton no daba su brazo a torcer, y defendía a capa y espada al joven Ripper frente al antiguo frontman.
Pero según pasaba el tiempo y Rob seguía cantando a pleno pulmón heavy metal incandescente (el directo “Live Insurrection” y su segundo álbum de estudio, “Crucible” seguían esa misma onda) las posturas de sus ex compañeros parecieron ir suavizándose, no sabemos si por presiones externas de la compañía o porque realmente habían retomado su deteriorada amistad, y así lo demostraron unas declaraciones del bajista Ian Hill, que prácticamente daba por sentada la reunión cuando fuera el momento propicio.
Finalmente en Julio de 2003 la esperada noticia salió a la luz a través de la web de la banda, donde se colgó un comunicado que confirmaba la vuelta de Halford a Judas Priest y la ruptura de éstos, aparentemente en términos amigables, con Tim “Ripper” Owens. Se afirmaba asimismo que se celebraría una gira mundial en 2004 y otros proyectos, entre los que se puede adivinar estará un nuevo álbum de estudio del grupo. El comeback coincide además con el trigésimo aniversario de la banda, redondeando una jugada que parecía ensayada: Halford se desvincula de la compañía que ha lanzado sus últimos álbumes justo en el momento en que sus viejos colegas deciden llamarlo de nuevo a filas. Ripper Owens, que se lo veía venir desde hacía tiempo debido a los innumerables rumores, no parece guardar rencor a sus compañeros. El chico ha dado la talla en el puesto, y puede marcharse con la cabeza bien alta. Actualmente es miembro de Iced Earth.
Judas Priest han vuelto, para que luego digan que el rock y el metal no gozan de buena salud; este regreso confirma que los 70 están más vivos que nunca.
Voz: Rob Halford
Guitarra : Glenn Tipton
Guitarra: Kenneth "K. K." Downing
Bajo: Ian Hill
Batería: Scott Travis
Antiguos componentes:
Tim "Ripper" Owens - Voz
Al Atkins - Voz
Dave Holland - Batería
Simon Phillips - Batería
John Hinch - Batería
John Ellis - Batería
Alan "Skip" Moore - Batería
Chris "Congo" Campbell - Battería
Les Binks - Batería
Don Airey - Teclados en Painkiller
País: Reino Unido
Web oficial: JUDAS PRIEST
Judas Priest es, igual que Black Sabbath, originaria de Birmingham, Inglaterra. Para muchos, Sabbath es el padre del metal, aunque Priest es como el padrino, la banda que inventó el ataque sonoro a dos guitarras y que le añadió el elemento velocidad a la música. Todas las bandas con guitarras gemelas, llegaron después (incluso Iron Maiden, a quienes erróneamente se les atribuye la paternidad de esa característica).
La historia del quinteto se remonta hasta 1971, año en que ofrecieron su primera presentación bajo el nombre de Judas Priest. Tras algunos cambios de miembros, en 1974 se consolida la base de su alineación clásica y graban su primer disco, Rocka Rolla. Para 1976 ofrece Sad wings of destiny, su segundo disco, mismo que recibió excelentes críticas, pero que no lograba vender lo suficiente para que su sello discográfico los pudiera mantener a flote.
Ese pequeño detalle se resolvió poco después, cuando CBS Internacional le ofreció a la banda un contrato multi anual. El primer resultado de esa firma fue Sin after sin, de 1977. Un año más tarde llegó Stained Class, seguido en 1979 por Hell bent for leather. Esta dupla sonora es considerada como el punto de partida para el movimiento New Wave Of British Heavy Metal, etiqueta que después sería usada para definir a bandas como Saxon, los primeros discos de Def Leppard o Venom, entre muchísimos otros.
Fue a partir de esos años que el sonido metalero se transformó bajo los lineamientos de más duro, más rápido y más fuerte. Llegaron entonces los 80 y con ellos un disco trascendente y vital, British Steel. Ya para entonces, cientos de bandas del género adoptaban varias de las innovaciones que había ofrecido Priest al mundo del rock duro: atuendos de cuero y estoperoles, las guitarras gemelas, una voz de altísimos registros (aunque la de Halford nunca ha sido superada), velocidad, letras inteligentes y mucha producción (luces, pirotecnia).
La primera mitad de los ochenta ofreció además tres discos básicos en la colección de cualquier cabeza de sonaja, Point of entry, Screaming for vengeance y Defenders of the faith. La segunda mitad los vio padecer un poco. Turbo (1986) fue un material experimental en el cual el conocido ataque sonoro de la banda se diluía con el uso de sintetizadores. En 1988 vino Ram it down, un esfuerzo sincero por retomar las raíces, aunque todavía mostraba algunos resabios de aquél mal paso hacia los sonidos poperos de la época.
La revancha llegó en el 90 con el demoledor Painkiller, aunque este sería el principio de un prematuro final. Ese disco contó con KK Downing y Glenn Tipton en guitarras, Ian Hill en el bajo, Rob Halford en la voz y el entonces recién reclutado Scott Travis en la batería. El disco fue recibido de manera impresionante por la comunidad metalera y sin embargo, tras la gira, Halford anunció que se iba de Judas Priest.
Vinieron entonces años difíciles, la banda era la misma, excepto por la voz. Y aunque ese lugar lo ocupó Tim “Ripper” Owens, un vocalista impresionante, de altísimos registros, nunca logró sacudirse la sombra de Halford. De esa etapa son Jugulator y Demolition y las dos presentaciones que han ofrecido en México. Para el 2003 el Dios del Metal regresó a Priest y como resultado, en este 2005 ya suena Angel of Retribution, su decimosexto disco en estudio, tan demoledor como cualquiera de los clásicos.