En el arte de tapa de su último disco grabado con más de 20 músicos invitados, entre ellos, los argentinos
Gustavo Santaolalla y
Mariana Baraj,
MTV Unplugged,
Julieta Venegas hace equilibrio sobre la cuerda de un violín casi como una metáfora del riesgo que asume al momento de crear, en el límite entre lo seguro y lo incierto.
Afirma que sigue “
apostando y jugando” a lo que le gusta hacer: escribir canciones, componer la música, interpretarla con su guitarra y esperar a que el público la deje “
entrar en sus vidas por un momento o más...”.
Nacida en California y criada en el estado de Tijuana, México, se radicó en el DF hace varios años, y acaba de lanzar el disco que produjo junto a Jaques Morelenbaum, vigilando cada detalle de su realización.
“
Tuve muchas ganas de grabarlo porque es la primera vez que me involucro tanto en un proyecto propio. Creo que desarrollé una faceta más amplia”, explica la cantante que el 23 de Agosto se presentará en el Gran Rex, en el marco de su gira
El presente.
A pesar de ser la artista joven con mayor cantidad de premios en su trayectoria, aún considera un “
misterio” el hecho de que sus temas cautiven a cientos de miles de seguidores en el mundo hispanoparlante. “
La verdad creo que el éxito es una suma de factores. Uno sueña, pero nunca sabe cómo va a terminar”, reflexiona.
>¿Qué evolución hubo entre tu primer disco y el último?
Hay cambios porque con los discos pasaron años y aprendizajes. Pero aún me falta mucho por aprender sobre cómo me expreso y cómo compongo. Tengo suerte de dedicarme a la música mientras vivo el proceso. >¿Tenés siempre los mismos ritos para componer?
La rutina la mantengo igual, intacta. Soy muy de escribir en mi casa, me gusta eso de tener mis tiempos y mi espacio propio. Disfruto de la soledad y ahí es donde me inspiro y salen las canciones. >¿Es decir que en las giras, jamás un papel y un lápiz?
No, no me gusta ni puedo escribir en el avión ni en los hoteles. Sólo en casos muy excepcionales, cuando tengo un encargo especial.
>¿Cambiaron tus disparadores, tus musas inspiradoras?
En realidad, todo me inspira. Lo que miro, lo que leo, lo que escucho. Mi música ha ido a la par con mi crecimiento como mujer y como persona. Nada cambió porque me inspira todo, pero las obsesiones también han ido cambiando. En Limón y sal quise contar cómo nace y termina una relación amorosa y ahora no me inquieta ahondar sólo en el amor. >¿Escuchás algo del nuevo rock mexicano?
Hay muy buenos grupos que no están con ninguna compañía. Creo que las mejores bandas son independientes. Hay muchas que están haciendo cosas nuevas y mezclando ritmos y géneros. Hay más apertura, más riesgo. >¿Y cómo es tu relación con Sony, una multinacional?
Bueno, del vamos me llevo estupendamente (se ríe). La verdad es que no tengo problemas. >Pero planteás que trabajar para un sello multinacional suprime cierta libertad creadora...
Yo creo que las discográficas, en general, tienen mucho miedo de arriesgarse, de invertir en algo distinto, entonces se conforma un círculo del que cuesta salir. Algunas bandas que recién empiezan quieren ser captadas por un sello importante y no se animan. Por su parte, los sellos no buscan sonidos más experimentales. Claro que no se puede generalizar. >¿La gente espera de vos cierto compromiso social?
No lo creo. Igual los compromisos con alguna causa se van generando solos y de manera natural, si no, es una pose. Cuando uno viaja, escucha, habla con el público, con la gente en la calle, toma conciencia de otras realidades, pero no tengo ninguna bandera en especial. >Y más allá de no tener banderas, ¿hay algo de la actualidad política que te preocupe puntualmente?
En Latinoamérica aquejan problemas sociales de todo tipo. Hoy es un gran tema la inmigración latina a los Estados Unidos, sobre todo en México, que tiene un contacto tan directo con ese país. No sabes la cantidad de niños solos que viajan a Estados Unidos y en qué tremendas condiciones. Es una época muy dura para los mexicanos. >Veo que no querés nada a Bush.
Estoy esperando a que salga pronto del poder. Bastantes problemas le ha traído a Estados Unidos en su relación con el mundo. Yo, la verdad, estoy siguiendo bastante las elecciones internas para la nueva presidencia. Me gusta Obama, yo creo que está claro que él tiene otra visión y otra actitud en muchos temas de política interna y externa. Pero vaya a saber uno cómo decidirá la comunidad latina que vive allí y los propios estadounidenses. >¿Pensaste en mudarte a Estados Unidos en busca de otro mercado?
Nunca quise irme a los Estados Unidos. Yo vengo de Tijuana, con un ritmo de ciudad-pueblo. Se está bien en la tierra de una, es más tranquilo, aunque si me quedaba allí no hubiera crecido profesionalmente. Ya fue un salto venirme al Distrito Federal, y creo que desde aquí se está más conectado con el mundo. >¿Qué te une a
Shakira y a
Paulina Rubio?
Bueno, con Shakira somos compositoras y mujeres (se ríe). Con Paulina grabé un tema pero no tenemos mucho en común. Me diferencia que yo vengo de otros orígenes musicales, del circuito under del rock, encima de una provincia pequeña como Tijuana. >¿Pero estás cada vez más ligada al
pop?
Creo que hoy los géneros musicales están más permeables a cruzarse y yo también fui cambiando de necesidades. Mi nueva etapa tiene que ver con otro tipo de composiciones. No me genera ningún conflicto el pop, porque me nace hacerlo. Sólo digo que nuestros orígenes son distintos. >¿Qué le debés a
Café Tacvba?
Es, sin dudas, la banda de rock que más me cabe de México. Es una de mis bandas favoritas porque puede tocar un rock, un ska, pachanga, electrónica, una ranchera, y todo lo hace bien. Tienen una gran apertura musical. >Como no soy un caballero, ¿puedo preguntarte la edad?
(Se ríe) Prefiero que no. Sólo te diré que hay dos dígitos. Empieza con 3 pero no diré cómo termina... >¿Fantaseás con parar la vorágine y armar una familia?
Por ahora estoy enfocada a mi carrera y la paso bien, feliz. Creo, de todos modos, que hoy las mujeres podemos organizar nuestras vidas y no necesariamente tenemos que elegir por una u otra cosa, sino tener ambas.
>Y tu corazón, ¿está bien?
Bien, tranquilo. Gracias.
>¿Tenés amigos en el mundo de la música?
>La verdad es que mis grandes amigos no están en el mundillo de la música. De todos modos, hay gente a la que quiero mucho y que nos conocemos de muchos años, como los Aterciopelados, Babasónicos o Miranda! Es un cariño mutuo, y cada vez que coincidimos en un lugar nos juntamos y tomamos unos tragos.
>Nombraste a dos bandas argentinas. ¿Qué escuchás de nuestro
rock nacional?
Me gusta muchísimo lo de ustedes, lo más viejo y lo emergente. Yo me declaro admiradora total de Charly García y Andrés Calamaro. Lo que amo de la Argentina es que tiene esa riqueza inmensa en el rock, y es un género que lejos de ser marginal, es muy popular e, incluso, tiene gran prestigio en el mismo país. Eso no ocurre en otros países latinos. >¿Sabías que
Charly García estuvo muy mal el mes pasado?
Sí, sabía. Me enteré por Internet y por algunos colegas. ¿Cómo sigue él? >Dicen que está limpio de drogas, más gordo y fuera del neuropsiquiátrico.
Ahh, me da mucha alegría saberlo, porque fue el gran talento del rock argentino y me parece que sigue siendo súper talentoso. Nunca lo conocí personalmente y me gustaría. Sólo fui a escucharlo en México a un concierto porque escuché muchos de sus discos. >¿Sos amiga de
Gustavo Santaolalla (colaboró en su unplugged con bajo y coros) y de
Coti Sorokin (cantó con ella en discos anteriores)?
No, pero quiero mucho a ambos. Me enseñaron mucho y los respeto. A Coti hace mucho que no lo veo. Pero con Gustavo nos vemos más seguido, estuvimos trabajando en el último disco y me dio buenos consejos. Se lo agradecí públicamente.