Considero que no soy un buen cantante, pero sí que transmito
El líder de La Mosca Tsé Tsé en una charla muy sincera
Sin apuros, Guillermo Novellis se toma su tiempo. Lo necesita para responder cada pregunta, tiempo ahora puede manejar, después de la velocidad que le exigían sus anhelos hace ya diez años. Novellis es dueño de una historia que se aparta de la biografía típica de las estrellas de la música: la notoriedad le llegó a los 38 años, un momento de madurez para poder soportar el desgaste de las luces de colores. “Soy un tipo muy afortunado, siempre he sido un tipo muy afortunado. Siempre las cosas que inicié tuvieron un buen final, o por lo menos no terminaron catastróficamente. Soy una persona afortunada hasta en el azar.” Así se define se define el lider de La Mosca Tsé-Tsé. Ya editaron cuatro discos de estudio, y están presentando un nuevo trabajo con grandes éxitos; “Biszzzzes.” Mucho trabajo y varios años de esfuerzo se cristalizan ahora en el éxito nacional e internacional de esta banda. Novellis, sin los anteojos que lo hicieran famoso, escucha, piensa y responde: siempre atento a lo que le dicte su intuición.
_Alguna vez dijiste que tuviste la premonición de que ibas a ser famoso…
_No si se tenía la premonición de que iba a ser famoso, pero sí de que algo me iba a pasar en la vida. Esto no lo conté hasta que no me pasó, pero al principio era como sentir que eso me daba tranquilidad. Yo estaba seguro de que tenía que escribir todo lo que me pasaba, porque algún día lo iba a tener que contar. Yo me manejo mucho con mi intuición. La tengo con las personas y con las situaciones.
_Pero sos un tipo con suerte…
_Sí, con mucha suerte. Por ejemplo, me pasó una cosa muy curiosa: a los 35 años me propuse poner toda mi suerte en este sueño, que era La Mosca. Quería trascender y vivir de la música. Hice una promesa de no jugar más a los juegos de azar, ni quiniela, ni casinos: me los había prohibido todos. Guardé toda mi suerte para esto y se dió.
_Alcanzaste la fama a los 38 años. ¿Cómo lo viviste?.
_La valoro más porque antes trabajé mucho de verdad. Estaba en una empresa, tenía 14 días de vacaciones al año, trabajaba sábados y domingos. A veces tenía un franco los martes a la tarde, cuando todo el mundo estaba ocupado. Pero también es cierto que quisiera evaluarme a mí mismo si a los 17 o 18 años hubiera sido lo que soy ahora. Seguramente mi carácter y mi personalidad se hubieran formado de otra manera. Tal vez hubiera valorado menos las cosas de lo que las valoro ahora, o de otra manera, que no tiene que ser ni mejor ni peor, pero seguro diferente.
Es así como el tiempo se toma de otra manera, y Novellis lo sabe. Pero ...
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