Muchos críticos musicales están convencidos de que cuanta menos gente intervenga en el proceso de creación de un álbum, más directo será el mensaje que transmita un grupo a su público. En ese sentido, La Sonrisa de Julia se convierte en el sueño de cualquier compañía discográfica. Se trata de una banda que irrumpe en el panorama musical cargada de buenas ideas, con el entusiasmo y la frescura que sólo poseen los artistas más jóvenes, y con un talento tan especial que no necesitan a nadie más para llevar sus ideas a todos los que disfrutan con las buenas canciones.
Al escuchar el primer álbum del grupo, “Caminos diferentes”, lo primero que nos sorprende es el mensaje tan directo que ofrecen sus canciones, a través de un pop intenso y limpio que muestra unas claras influencias hacia los grandes grupos ingleses y también hacia los mejores autores del pop nacional. Sus canciones hablan de los mismos sentimientos que a todos nos invaden cada día, de emociones verdaderas, de amistad, amor, pasión y frustraciones, de la necesidad de luchar por lo que es justo, de vida y de muerte, con una perspectiva directa y muy clara.
El nombre del grupo está rodeado de un cierto misterio, como nos indica Marcos: “Hace referencia a una persona muy especial para nosotros, llamada Julia. Podría ser una especie de musa, de hecho algunas de las canciones están basadas en ella, y su ayuda e inspiración han sido fundamentales para que el grupo exista de la forma en que lo hace. Algún día el público conocerá su sonrisa y entonces se dará cuenta de que es lógico que el grupo se llame así”.
La Sonrisa de Julia está formado por Marcos, Curro, Diego y Raúl, cuatro jóvenes músicos que proceden de diversas ciudades españolas: Santander, Málaga, Zamora y Madrid respectivamente. El grupo nació como tal en junio de 2002. Los cuatro se conocieron en Madrid, en pleno barrio de Lavapiés. En septiembre del mismo año empezaron a ensayar juntos. Marcos tenía un proyecto musical que trajo consigo desde Santander y necesitaba encontrar a los músicos adecuados para tocar en directo. Encontró en Curro, Diego y Raúl exactamente lo que necesitaba. “Al principio la única razón por la que trabajábamos juntos era compartir la pasión que sentíamos por la música. Ni siquiera nos planteábamos grabar un disco”, afirma Marcos. “A todos nos parecía que tarde o temprano acabaría ocurriendo, pero en aquel momento tocábamos por diversión, porque queríamos desarrollar un estilo diferente, juntarnos y tocar”.
En noviembre de 2002 empezaron a trabajar juntos, y desde el principio notaron que el público respondía muy bien en sus conciertos. Además, se dieron una serie de coincidencias que catapultaron l...
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