Cuando Lenny Kravitz primero entró en el estrellato de la música, tenia un mensaje que era tan revolucionario como lo que soñaban Lenin y Gandhi: el quería dejar que el amor mande. Y mandar fue lo que hizo. Mientras los críticos inicialmente no estaban tan contentos en darle la aprobación a un músico que vestía sus influencias – desde los Beatles a Hendrix – tan descaradamente en su manga, miles de fans si se la daban. Y eventualmente, los críticos también lo hicieron.
Kravitz nació el 26 de Mayo de 1964 en Brooklyn, Nueva York. Era el único hijo del productor de noticias de televisión Sy Kravitz y de la fallecida actriz Roxie Roker, más conocida por su rol como Helen Willis en The Jeffersons. (no fue hasta los años de la escuela que Kravitz se dio cuenta que sus padres eran de diferentes razas, pero no le importó mucho). Desde un principio, Kravitz tenia algo por la música. Tanto, que organizaba ollas y sartenes alrededor suyo, formando así su primer juego de batería. Sus padres, aparentemente sin darse cuenta del ruido que un adolescente con un juego de batería puede causar, solo lo alentaban. Hasta llego a arrastrar a sus padres a las melodías de Duke Ellington, Sarah Vaughan, James Brown y los Jackson 5, estos últimos su primera fuente de inspiración.
En 1974 su familia se mudo para Los Angeles, donde Kravitz obtuvo un lugar en el prestigioso coro de niños de California. También comenzó a aprender por su cuenta todo lo que podía a cerca de la música, desde la guitarra hasta el teclado y solo unos años después terminó en el programa de música de la Beverly Hills School, con Saul Hudson (quien eventualmente seria el guitarrista de la banda Guns n’ Roses conocido como “Slash”) y Maria McKee ( quien se luego convertiría en la cantante del grupo de country/rock llamada Lone Justice) como compañeros. Mientras ahí, Kravitz se dio un nombre, Romeo Blue, y adopto una flameante personalidad para apoyarlo.
Bajo el adoptado hechizo de Romeo, Kravitz conoció a su Julieta en Lisa Bonet del programa The Cosby Show. Los dos comenzaron a vivir juntos pero en 1987 se fueron para Las Vegas donde se casaron. Un año después su hija, Zoe, nació. Pero haciendo el amor y bebes no era lo único que Kravitz quería. A esta altura en su carrera, le habían dicho a Kravitz que su música no era lo suficientemente “negra”. Afortunadamente encontró en Henry Hirsh un ingeniero que le gustaba su viejo estilo de hacer el rock. Con ayuda financiera de su padre, los dos se instalaron en un estudio en Hoboken, New Jersey y el resultado fue el primer álbum de Kravitz, “Let Love Rule”.
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