A punto de lanzar su sexto disco, "Lúmina", el trío ya está más que graduado en giras nacionales y hace un año vive y trabaja en Los Angeles, California. Pero cuando viene a Santiago sigue llenando la discoteca Blondie de fans sudorosos, como en sus inicios hace doce años. En la internacionalización según Lucybell, el grupo sigue jugando de local en Chile.
David Ponce.
Ya es madrugada de una noche de verano en Santiago, hay un concierto en la discoteca Blondie y el lugar está entero mojado. De sudor y ternura. Y negrura. Hay ternura en el modo en que mil 500 personas maquilladas y vestidas de negro cantan en masa cada canción. Y hay sudor. Entrar aquí es como desembarcar en varios aeropuertos tropicales y nublados juntos. Las paredes gotean. Está oscuro. Suena fuerte. Y mucha gente está disfrutando esto adentro.
Al fondo del lugar, apenas visibles, hay tres hombres trabajando. Son el guitarrista y cantante Claudio Valenzuela, el bajista Eduardo Caces y el baterista Francisco González, juntos en medio del calor. Éstos podrían ser unos gigantescos braseros. Pero son los braseros de Lucybell: la receta propia del trío chileno para mantener cálida la fidelidad del público. A medida que los músicos de rock se hacen famosos suelen perder su audiencia original, pero eso no pasa con Lucybell. Ahora están en Blondie, reducto del público dark o gótico que los vio nacer hacia 1991. Pero vienen llegando de una gira nacional desde Puerto Montt a Calama. El mismo tour los acaba de llevar a Perú, donde tocan para mil personas en un gimnasio de Lima. Y el próximo mes vuelven a California, su nuevo hogar.
El público de Lucybell está creciendo. Esta noche la Blondie está llena.
"Se da un microclima", comenta Eduardo Caces días después. Los tres músicos se juntan ahora a ver la carátula definitiva de su nuevo disco, "Lúmina". Es su sexta grabación después de "Peces" (1995), "Viajar" (1996), "Lucybell" (1998), "Amanece" (2000) y "Sesión futura" (2001). Y esta gira no es sólo un reencuentro con los chilenos. "Más que eso, es quizás mostrar la nueva cara del grupo", dice Claudio Valenzuela. "Ésta fue una gira para tirar al ruedo la energía nueva de este disco".
Tal como en "Amanece", Lucybell ha puesto en "Lúmina" una mayoría de buenas canciones, provista de melodías benditas y mucha energía. Aparte de su usual combinación de falsetes y tonos graves, el propio Valenzuela desgarra un poco más su garganta en ciertas vocales del disco. En "Verde invierno" pronuncia "A romperrgh". Tal como canta "Que todo nace de tu vohrrz", en "Piedad". O "Puede callarse el marrgh", en "Golpes".
- Ahora entramos a la sala de ensayo a simplemente mantener esa energía que e...
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