El grupo de Rock Mexicano Molotov, en el concierto que ofreció en Quito, desbordó energía e irreverencia durante las dos horas del recital con el que promocionó su más reciente trabajo discográfico: "
Eternamiente".
Ismael Fuentes, conocido como Tito; Miguel Ángel Huidobro, Micky; Juan Francisco Ayala, Paco; y Randy Ebright, el "Gringo Loco", salieron al escenario vestidos con camisetas negras y pantalones vaqueros.
Los
Molotov hicieron cantar y bailar a los cerca de 1.200 jóvenes que se reunieron en la Plaza de Toros de Quito, donde se desarrolló el concierto y que resultó muy grande ante la poca asistencia de público.
La voz ronca del vocalista, las guitarras y la batería se escucharon fuerte entre los aplausos y gritos de los asistentes, en su mayoría jóvenes vestidos con ropa negra y que se pusieron a silbar con "
Yofo", la canción que abrió el recital.
Luego, Tito, que hizo de maestro de ceremonias, presentó una a una las canciones que grabaron cada uno de sus integrantes después de su aparente separación en enero de 2007, y que les permitió sacar un nuevo disco con el material que cada uno grabó por separado.
"
El Gringo también grabó su disco", dijo Tito mientras éste abandonaba la batería, en la que estuvo la mayor parte del tiempo, para tomar la guitarra y empezar a cantar "
Guácala, qué rico", coreado por los asistentes.
Pero en el recital no sólo se escucharon las canciones de "
Eternamiente", sino antiguas como "
Voto latino", la cual fue compuesta por "el Ayala", dijo Tito al público y pidió un aplauso para su compañero.
Sin embargo, las canciones que más se cantaron en Quito fueron "
Dame todo el poder" y la irreverente "
Puto", en las que el grupo dejó ver su posición política.
Antes de iniciar esa última melodía, Tito dijo que esa canción se la dedicaba "
a todos los gobiernos que nos quieren chingar (molestar)".
También a la mitad de la canción "
Dame todo el poder", Tito aseguró que en los países Latinoamericanos sigue "
todo igual y siempre hay alguien que nos quiere chingar".
Después de una hora y veinte minutos de concierto, Paco advirtió: "
Bueno aquí viene esa parte en la que nos despedimos y ustedes gritan otra", mientras sus compañeros abandonaban el escenario junto con el equipo técnico.
A los pocos minutos los fanáticos empezaron a gritar "
Frijolero..., Frijolero" y el grupo inmediatamente salió al escenario: "No le digan así a mi compañero" bromeó Tito al referirse a Randy o "
El Gringo Loco".
La canción
Frijolero es una historia sobre la emigración de Mexicanos hacia Estados Unidos, donde las autoridades de ese país montan grandes operativos para evitar su ingreso.
Desde ese momento la banda, que hoy es uno de los grupos Mexicanos con más éxito, pese a las complicaciones que tuvo al inicio de su carrera por el fuerte contenido social de sus letras y las polémicas portadas en sus discos, compartió con sus fanáticos media hora más de canciones.
Se oyeron canciones nuevas, viejas y alguna melodía de
Nirvana y
Soda Stéreo, pero, de pronto, Paco invitó a las chicas a subir al escenario.
"
¿Dónde están las nenas?..., las dos del último que vengan, que hacen allá", dijo Paco mientras otras jóvenes que estaban cerca de la tarima empezaron a subirse.
"
Unas 72 estaría bien", advertía Paco mientras las jóvenes aprovechaban para estar junto a los integrantes del grupo, hasta que empezó a sonar la melodía "
Déjate algo".
El ritmo contagioso de la canción, después de sonar largo rato, se fue apagando de a poco junto a las voces de los de
Molotov, que se confundieron entre las jóvenes, hasta que desaparecieron del escenario.
El público salió satisfecho del recital y uno de los asistentes comentó a Efe que le encanta escuchar las canciones con su hijo, aunque aseguró que censura algunas partes o palabras de las melodías, pues "
el niño es muy pequeño para entenderlas".