Hace diez años, los padres de Chris Wolstenholme, Mathew Bellamy y Dominic Howard se mudaron a Teignmouth, Devon. Es una ciudad costera: apenas respirable en verano, con un frío helado en invierno y si tienes entre 13 y 18 años un auténtico infierno durante todo el año.
Matt lo recuerda así: "Lo único que hacíamos era dar vueltas, fumar y escuchar música. No había otra cosa que hacer."
A los 13 años, los tres formaron su primera banda, unos cuantos años y algunos cambios en el nombres dieron paso a Muse y las cosas empezaron a ir más en serio. Los ensayos eran cada vez más frecuentes y daban conciertos siempre que podían -una tarea nada fácil cuando se vive a más de 400 kilómetros del centro de Londres.
Matt: "Aparte de The Cavern en Exeter, no hay otros locales donde tocar. Es el único local decente de Devon, pero casi siempre está vacío. Actuamos en muchos otros lugares, pubs repletos de gente mayor, daba lo mismo, a quienes sólo les interesaba escuchar versiones de los éxitos de los sesenta, por lo que nunca tuvimos una acogida muy buena, supongo que a su manera eso nos sirvió de ayuda."
Cada bar desierto y cada interrupción les llevaba a poner más empeño -pero hasta el año pasado no se dieron cuenta de que había llegado el momento de pasar a la acción.
Matt: "Todos nuestros amigos se habían marchado a la universidad y de repente pensamos: Somos pobres, estamos haciendo un trabajo de mierda que no nos gusta, hay que ir en busca de un contrato."
Y aquí es cuando esta historia se acelera. En 1998, gracias a un contacto con Taste Media (una fusión entre Sawmills, un estudio de grabación del oeste del país y SJP Producer Management), Muse se encontró súbitamente en la capital. Paralelamente, un par de sellos americanos empezaron a mostrar interés, y en noviembre de ese mismo año el grupo voló a Nueva York para tocar en el CMJ Music Marathon. Después de un espectáculo deslumbrante en el Mercury Lounge, vieron como su éxito en Estados Unidos empezaba a alcanzar un tono febril.
Dos semanas más tarde, regresaron a Estados Unidos, esta vez a Los Angeles, donde dieron un concierto en el muelle de Santa Monica. Mientras el resto se lo pensaba, el sello de Madonna, Maverick, se adelantó y firmó allí mismo un contrato con ellos. El acuerdo se cerró en Nochebuena, y a éste siguió rápidamente otro con Motor en Alemania, Naïve en Francia, y finalmente Mushroom Records en el Reino Unido. Tras cinco años de arduo camino el grupo había pasado de 0 contratos a firmar 4 en un par de meses.
Las dos primeras ediciones limitadas de los LP Muse y Muscle Museum se editaron bajo el sello Dangerous Records de Sawmill, y se agotaron rápidamente. Pero todo ello n...
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