Los discos recopilatorios de rarezas, caras b, tomas de estudio y grabaciones inéditas levantan unas sospechas que podrían resumirse en estas preguntas: si esas canciones eran tan buenas, ¿por qué no las incluyeron en los álbumes menos raros, o más 'normales'?; si cuando se hicieron se guardaron en el cajón, ¿por qúe ahora se desempolvan?
En algunos casos, las respuestas llegan demasiado tarde, cuando ya se ha comprado el disco y se escucha con la nostalgia del dinero perdido. Pero a veces merece la pena que haya estado por ahí algún tipo con vocación de archivero, encargado de recoger pequeñas y brillantes joyas como las que se incluyen en 'B-Sides & Rarities' (Emi, 29 euros), de Nick Cave y su banda, The Bad Seeds.
El batería de los Bad Seeds, Mick Harvey, compañero musical de Cave desde los días del instituto en Melbourne, Australia, ha sido el encargado de recopilar esta colección de temas raros, versiones acústicas y canciones para el cine.
El resultado, 56 canciones en tres cedés, roza la enciclopedia, y no sólo porque abarca los 21 años de carrera de Nick Cave, sino también por la cantidad de estilos que confluyen en los álbumes, desde el country y el blues, a la descarga pospunk y a la más característica música 'indie'. La voz grave y cavernosa de Nick Cave se combina con su gusto por los tiempos lentos de las baladas y sus obsesiones góticas con la violencia, la religión y el sentimiento de la cercanía del apocalipsis, encarnado en diferentes disfraces, desde el amor roto hasta el asesinato brutal.
En el primer cedé se hallan canciones tradicionales como 'Rye Whisky', un tema dedicado al parecer a un crítico musical con el título de 'Scum' (basura), oscuras versiones de Neil Young ('Helpless') y Leonard Cohen ('Tower of Song'), así como la composición para la película de Wim Wenders 'Until the End of the World'.
El segundo disco abre con una intepretación del 'What a Wonderdul World', de Louis Armstrong, en la que Nick Cave canta a dúo con Shane MacGowan, líder del grupo irlandés The Pogues, de cuyo repertorio se recupera su clásico 'Rainy Night in the Soho'. En el tercero, abundan las canciones de la última etapa de los Bad Seeds, la que empieza alrededor 1996.
La caja de 56 canciones muestra al Nick Cave cuidadoso con las letras, no en vano su madre trabajaba de bibliotecaria y su padre como profesor de Inglés. Lo suyo, sin embargo, no fueron los estudios. Abandonó la facultad de Bellas Artes de Melbourne en el segundo año, aunque ha conservado un toque artístico que le ha servido para consolidar su imagen de músico de culto.
Cave se trasladó a Londres con su primera banda, The Birthday Party, en 1980. En la capital inglesa se empaparon del ambiente pospunk y posteriormente se establecieron en Berlín, ya con el nombre de The Bad Seeds ,y con alguna incorporación alemana, como la guitarrista Blixa Bargeld.
La canciones del grupo han sido interpretadas por cantantes tan dispares como Kylie Minogue y P. J. Harvey. Mientras Nick Cave se mantiene como un héroe de la música independiente, sus hábitos y costumbres han cambiado mucho desde sus años más salvajes y descontrolados.
El músico va cada mañana a una oficina que tiene en Londres, con un mobiliario compuesto por una mesa y un piano. Llega a las nueve de la mañana y se marcha a las seis de la tarde. Es su horario laboral, como el de cualquier londinense, unas horas que él dedica a componer. «Tengo un despertador que suena a las seis. Paro en ese mismo momento aunque esté escribiendo una frase musical y esté en la mitad. Es el compromiso con mi mujer y mis hijos»..
Han pasado más de 20 años desde que Nick Cave abandonara The Birthday Party e iniciase una carrera “en solitario”, pero siempre acompañado por sus Bad Seeds. Parece que ha llegado la hora para echar la vista atrás y regalarle a sus fans (es un decir, ¡ya nos gustaría que nos la regalasen!) esta caja de tres Cd´s de caras b y rarezas. Prorrogando el impacto del año pasado del increíble Abbatoir Blues/The Lyre Of Orpheus y aprovechando el buen momento por el que atraviesa, Nick empaqueta en una preciosa caja negra pero austera temas que ha podido ir recopilando mientras se iba convirtiendo en una leyenda, poco a poco, sin prisa y las coloca en un orden cronológico con ciertas licencias.
Como ocurre con estos discos, algunos temas merecen la pena por sí mismos, otros sólo son curiosidades que sirven para comprender la carrera y lo que pasa por la cabeza de este genio multidisciplinar. 58 canciones son muchas canciones y cada uno tendrá sus favoritas, para el que esto suscribe destacar: ese inicio con Deanna, The Mercy Seat y City Of Refugee en acústico, las versiones de Running Scared (Roy Orbison), Helpless (Neil Young) y Rainy Night in Soho (Shane McGowan), la tradicional The Willow Garden (cantada por Conway Savage, el Bad Seed menos activo, quizá como reconpensa a su paciencia), la colaboración con The Dirty Three para la banda sonora de Expediente X, la relajada Bless His EverLliving heart y la enérgica Good Good Day (en general el tercer cd no tiene desperdicio).
Quizá parecen un poco menos indicados The Moon Is In The Gutter, The Six Strings That Drew blood o Scum, que no se diferencian en nada de las ya publicadas en disco, la “deconstrución” de Tower Of Song de Leonard Cohen, la rallada That´s What Jazz Is To Me o los 17 minutos que suman las cuatro partes de O´Malleys Bar grabadas para un programa de Radio 1.
De todas formas el disco, sin ser el mejor de su carrera como él mismo ha declarado (suponemos que para vender un poco más), es recomendable para todos los fans que no sean tan fans como para dejarse una pasta en todo cuanto single o recopilatorio tenga editado el australiano y para aquellos que se quieran hacer una idea de lo que ha venido haciendo a lo largo de estos años. Para iniciarse con este hombre hay discos mejores y más regulares, conste.
Artículo escrito por David Watts.
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