La magia de Queen conquistaba el viernes al Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid y el sábado el Palau Sant jordi de Barcelona ante sendas muchedumbres enfervorecidas. Con Brian May y Roger Taylor, miembros originales, pero sin el bajista Jon Deacon, que ha preferido mantenerse al margen de este regreso, Queen regresaba a España casi 20 años después de su último concierto. Y parece ser Paul Rodgers (ex Bad Company y ex Free) un maestro de ceremonias perfecto: interpretó, en compañía de los asistentes, los himnos más populares de la banda británica. Por supuesto, en ambos recitales la figura alargada de Freddie Mercury estuvo muy presente
Fueron diferentes los recitales de Madrid y Barcelona en cuanto al orden de interpretación de las canciones, pero gozaron ambos del beneplácito de los asistentes, entregados a Queen como concepto. Poco les hubiera importado conciertos flojillos, que no fue el caso.
En la capital comenzaron con dos temas de Rodgers, Tie your mother down y A little bit of love. quizás porque el retraso en la aperture de puertas provocó que los asistentes tardasen en llenar el estadio. En Barcelona, en cambio, un desconcertante intro del tema 'Lose yourself' de Eminem.
Pronto llegarían temas, en distinto orden en Madrid y Barcelona, como I want to break free, Fat bottomed girls, Crazy little thing called love, 39, Love of my life, Hammer to fall, t's a kind of magic (en Madrid no la tocaron), y Bohemian rhapsody, para cuya parte inicial se recuperó la voz e imagen de Mercury a través de un vídeo. No faltaron We will rock you, We are the champions, God save the Queen y la canción que da nombre a la vuelta a los escenarios de Queen: Show must go on, toda una declaración de intenciones.