The one i love,
Electrolite,
Orange crush,
Imitation of life,
Man on the Moon,
What's the frecuency,
Kenneth? y, sí, también
Losing my religion, una frase hecha que viene a significar algo así como volviéndome loco, serán algunas de las canciones que con toda probabilidad interprete
R.E.M. esta noche en la plaza de toros de Murcia, en el que ya ha sido calificado como el concierto del año.
No es para menos, teniendo en cuenta que hablamos de la banda de
pop-
rock más importante de los últimos 30 años, junto a
U2.
La relación de canciones no es intuitiva, sino que se basa en los repertorios ofrecidos en sus últimos conciertos en Ginebra (22), Munich (23), Zurich (24), Bolonia (26) y Torino (27 de Septiembre), esto es, la semana pasada. Aunque los conciertos de
R.E.M. nunca son idénticos, lo más probable es que
Living well is the best revenge, la canción que abre su último álbum (
Acelérate, 2008), sea también la encargada de hacer el paseíllo en el coso de La Condomina, en un concierto que contará con el aperitivo de
We Are Scientists, atención, un sensacional trío de indierock de Brooklyn liderado por
Keith Murray, con dos álbumes publicados y encuadrable dentro de la revitalización de la new wave y el post-
punk que encabezaron a comienzos de la presente década
The Strokes,
Franz Ferdinand o
Bloc Party.
«
Odiaría acabar como los Rolling Stones, ofreciendo repertorios de grandes éxitos».
La frase la pronunció hace algunos años
Peter Buck, guitarrista de
R.E.M., el mismo que, a propósito del lanzamiento de su serie de discos recopilatorios, apuntó al periodista: «
¿Nos estás llamando dinosaurios? Bueno, supongo que después de 25 años es algo inevitable».
Quizá por eso su último largo es un retorno a los orígenes, un ejercicio de búsqueda de su esencia más rockera.
Un disco no especialmente meritorio, no tratándose de
R.E.M., cuyas canciones, esto sí, prometen una mayor dimensión en directo.
Michael Stipe aporta su visión existencial del asunto. «
En el siglo XX íbamos a lograr un mundo mejor, pero en este comienzo de siglo XXI parece que las esperanzas se hubieran perdido. Cuando queremos recuperar la ilusión, miramos al pasado en vez de al futuro. Es algo que me deprime profundamente. Accelerate es la descripción y reacción a ese sentimiento».
Dinosaurios, pasado todo es relativo cuando se habla de
R.E.M. excepto su grandeza, lograda en base a grandísimos discos, a canciones universales, a una inquietud artística imparable que les ha hecho reinventarse continuamente y ser el grupo de referencia para al menos dos generaciones y a una ética que han logrado mantener pese al poder comercial de su marca: cuando firmaron por Warner en 1988 se aseguraron por contrato el absoluto control artístico de su obra, así como la obligación por parte de la compañía de publicar los discos que éstos les entregasen, al margen de su comercialidad.
Y cuando vendieron ¿10 millones de copias! de
Out of time (1991), la primera decisión que tomaron, para depresión de sus manager, agentes y demás, fue la de no salir de gira.
¿Se puede ser un grupo de culto al tiempo que uno de los más aclamados e influyentes de la historia del
rock? Seguramente no, pero si hay alguien que pueda hacer tambalear esta verdad de Perogrullo, ese es
R.E.M. Ya fueron capaces de lograr que una canción sin estribillo (
Losing my religión) haya sido la más escuchada en la vida de millones de personas.