La bossa nova, que en español significa algo así como “voz nueva” o “nueva ola”, nació en 1958, en Río de Janeiro, gracias a la afortunada fusión de
samba con
jazz y a la genialidad del fallecido músico
Antonio Carlos Jobim, el guitarrista
João Gilberto, el poeta Vinicius de Moraes y cantantes como
Gal Costa,
Elis Regina y
Astrud Gilberto.
Pero se le debe al pianista
Sergio Mendes y al saxofonista estadunidense
Stan Getz que este género se diera a conocer en Estados Unidos y el resto del mundo.
Mendes, a quien Excélsior entrevistó en exclusiva vía telefónica desde Los Ángeles, tocó un buen tiempo con
Jobim, lo considera su mentor y ha grabado muchos de sus temas más emblemáticos como
Garota de Ipanema,
Agua de beber y
Aguas de Março.
Recientemente
Mendes, quien tiene 47 años de trayectoria y casi 40 discos, lanzó su álbum
Encanto, en el que da un toque moderno con elementos de
hip hop,
pop y
R&B a algunos de estos clásicos de la bossa nova, así como a
The look of love, un tema escrito hace cuatro décadas por Burt Bacharach, aunque también incluye algunos temas nuevos.
En Encanto invitó a colaboradores como el músico colombiano
Juanes, con quien grabó por primera vez en español, la cantante estadunidense de jazz
Natalie Cole, la vocalista del grupo de
pop/
hip hop Black eyed peas,
Fergie, el cantante italiano
Jovanotti y al grupo belga
Zap Mama.
Mendes se muestra diplomático y abierto al diálogo con políticos tan odiados como George W. Bush, para quien no le molestaría tocar en la Casa Blanca.
El músico brasileño vive desde hace varios años en Los Ángeles y ha tocado para presidentes estadunidenses tan controversiales como Richard Nixon, quien renunció a su cargo después del escándalo de Watergate, en el que se hizo público que espiaba a sus adversarios demócratas, y también para Lyndon B.Johnson, quien aumentó el número de soldados estadunidenses en Vietnam de 16 mil a 550 mil durante su mandato.
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