Los seguidores más fetichistas de rockeros como
Elvis y
Springsteen esperan el día en que el Museo del Rock de Barcelona abra sus puertas para exhibir la colección de Jordi Tardà, compuesta por un millón de documentos y 5.000 objetos relacionados con las estrellas del género.
Será a finales de 2009, pero ya comienza a cobrar forma en una ubicación singular: el recinto de Las Arenas, una antigua plaza de toros reconvertida en centro lúdico que dedicará exposiciones permanentes a
los Beatles y a
los Rolling Stones.
El radiofonista y ex promotor de conciertos presentó ayer el proyecto, que en 2.000 metros cuadrados resumirá la historia del rock.
Lo mejor será su fondo. Mostrará, por ejemplo, los poemas de
Jim Morrison, manuscritos de
Springsteen, guitarras de
McCartney, dibujos originales de la película
Yellow submarine, la primera foto profesional de
Elvis y carteles de sus películas, además del vestido de novia que llevó
Madonna en la gira
Like a virgin.
No olvidará a los músicos catalanes, que centrarán una exposición permanente, y contará con un auditorio y una sala de conciertos bajo la cúpula del recinto.