Con pantalones negros ajustados y su desabotonada camisa, el creador del neoclásico reunió a poco más de tres mil personas quienes permanecieron atentas a sus ejecuciones, ovacionando su nombre.
México, D.F. A seis años de su primera visita al país, el guitarrista sueco
Yngwie Malmsteen se reencontró con sus seguidores Méxicanos en una única actuación ofrecida en esta capital.
Con pantalones negros ajustados y su desabotonada camisa, el creador del neoclásico reunió a poco más de tres mil personas quienes permanecieron atentas a sus ejecuciones, ovacionando su nombre, durante poco más de dos horas, la víspera en el Vive Cuervo Salón.
Aunque las condiciones del sonido no permitieron igualar su ejecución a la de su anterior visita, y
Malmsteen lo supo, el artista cumplió junto a sus músicos
Doogie White en la voz,
Mic Cervino en el bajo,
Ptrick Johansson en la batería y Dereck Sherinan en los teclados.
“
Rising force”, “
Demon driver”, “
Bedinere”, “
Cracking the whip”, “
Paraphrase” y “
Far beyon the sun”, éste último una auténtica sinfonía a ritmo de heavy metal, incluida en su DVD lanzado en 2006, fue parte del repertorio al que los fieles del músico reaccionaron.
Además de sus esperados solos, ya fuera de guitarra acústica o con sonido de violoncello a la Paganini, el guitarrista puso voz una sola ocasión a un blues improvisado, dejando el resto para el vocalista
Doogie White.
“
Preamina”, “
Baroque and roll”, “
Exile”, “
Trilogy”, “
Fuge” y “
You don{t remember” vinieron después, y junto con ellos la espectacularidad de
Yngwie Malmsteen para tocar la guitarra al revés a la espalda, con la mano por encima del mástil y con los dientes emulando a
Jimi Hendrix.
Minutos antes de encender las luces del recinto, el guitarrista volvió a salir al escenario para concluir con “
Black star”, “
Cherokee” y “
I’ll see the light”, a lo cual siguió el agradecimiento de él y su equipo mediante varias reverencias, a la par de la ovación y los aplausos.